Un horizonte falso. Alberto García-Alix




Un mundo de presencias alteradas atrapado en un instante de eterno silencio. Lo visible es aquí metáfora de sí mismo y de un pensamiento. Pensamiento como revelación alimentada en un monólogo que se tensa sobre un horizonte. Un horizonte falso...
Alberto García-Alix



Exposición fotográfica de Alberto García-Alix 
LA PRINCIPAL. TABACALERA | 11.02.2016 - 10.04.2016
Selección de imágenes del fotógrafo de sus cinco últimos años.



Las fotografías dialogan, a través de saltos temporales, con piezas del pasado del artista, prestando especial atención a obras inéditas.

Un horizonte falso se exhibió en la Maison Européene de la Photographie, MEP, de ParísEntre el 21 de Octubre 2014 y el 25 de enero de 2015, con la colaboración de AC/E y las principales galerías del artista: Kamel Mennour (París) y Juana de Aizpuru (Madrid). Para ella la editorial RM editó el catálogo expositivo. Diseño de N2 Estudio Gráfico.





Su último trabajo editorial  ‘MOTO’. 
+info en Cabeza de Chorlito

Extracto del texto de Alberto García-Alix:
La moto ha sido siempre el mayor estimulante de mis neuronas. Desencadena en ellas corrientes de felicidad. Ansias de vivir y de moverme, de sentir el sol jugando con mi sombra sobre las ruedas. El éxtasis de seguir rodando. Dando guerra. Dándole al mango, en argot motero…

Voy perdiendo reflejos y velocidad, pero no cabeza. Ésta sigue cuerda. Es decir, igual de loca y chalada —como el primer día— por la moto. Aún más, hoy, con los años, puedo verlas iluminadas en su metáfora. Soñarlas libres y conducirlas sobre un imaginario visual de viento. Una rapsodia de emoción eterna flota en el aire. Velocidad. Libertad. Creación. Fantasía… ¡Alma de circo!

Dos ruedas locas abrazadas a un cuerpo de insecto. Coleóptero de metal montado por una sombra en uniforme de cuero. Irreverente presencia de naturaleza hostil. Lista para salir rugiendo bajo la estrella de la fortuna… Carrera a veintidós vueltas. Ricino y gasolina iluminando altares y reliquias… Las manos embalsamadas de Mike Hailwood. El corazón de Agostini. Los latidos de Jack Findlay. El sufrimiento de Víctor Palomo. La ambición de Lorenzo…

Emoción a lágrimas. Vapores de épica. Cenizas… Los huesos del centauro moderno. Aventureros. Forajidos. Solitarios. Locos, cabalgando la máquina, subiendo marchas, acelerando… ¡Alegría!… Un sinfín apresado al aire. El bramar de los motores… Su expresionismo feroz. El latir de un imaginario visual alrededor de la moto… ¡Gass!…



Me gustan las fotos de Alberto.

Sin más explicación.

Las de ayer y las de hoy.